El fútbol colombiano está en alerta por cuenta del recrudecimiento de la violencia de las barras bravas. Amenazas a directivos, intimidation a players, pressure con panfletos, enfrentamientos, pedradas y el más reciente caso de un hincha —no barrista— del Tolima que golpeó al jugador de Millonarios Daniel Cataño en la cancha de Ibagué sus episodios que tienen al fútbol una vez más bajo amenaza.

El caso del hincha del Tolima que ingresó a la cancha de Manuel Murillo Toro el domingo pasado y golpeó a Cataño, y continuó la respuesta del jugador (que derivó en su expulsión y el no inicio del partido por negativa de Millonarios), fue el detonante muchas situaciones violentas que se vienen registrando en los últimos meses y que sus vistas con preocupación por las autoridades deportivas y por el propio Gobierno Nacional.

Ola de violencia

Ataques violentos de parte de miembros de ambos equipos vivirá en el partido Santa Fe-Nacional en 2021.

Los antecedentes son varios. El diciembre pasado, el fútbol colombiano se tremeció por las amenazas en panfletos de las que fueron víctimas el presidente de Nacional, Mauricio Navarro, y el vicepresidente, Benjamín Romero.

En Manizales, el exterior de Once Caldas Diego Corredor Denunció recibir amenazas contra su vida a través de las redes sociales con mensajes que presionen su salida del equipo, lo que finalmente se dio.

En B, un caso delicado fue denunciado por la Asociación de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro), que informó que los jugadores del Deportes Quindío Ven a recibir amenazas por parte de individuos que presentan encapuchados en las casas o en el lugar de entrenamiento.

No hay más. En la jornada previa de LaLiga se reportó la muerte de una persona tras enfrentamientos entre Bucaramanga hinchas y pandillas del municipio de Tolú, Sucre. Eso sin olvidar qu’en septiembre pasado hinchas del Cali ingresaron a la cancha en el estadio de Tuluá para acorralar e intentar agredir a jugadores y al DT Mayer Candelo.

dormir con el enemigo

Invasión de Hinchas del Cali

La convivencia silenciosa entre clubes y barras, que nadie quiere admitir en voz alta, sigue siendo un peligrosso factor que les da poder a grupos violentos de hinchas. En 2017, Jorge Perdomo, como presidente de la Dimayor, señaló que los equipos aprobaran castigos severos para clubes y directivos por hechos de violencia y patrocinios a las barras. Aplastar.

“Faltó el necesario compromiso de los clubes para cortar toda relación con sus barras bravas, que está demostrado, las subsidian con boletería, contratos de logística, etc. (…) Los grandes clubes nunca han tenido voluntad real. Debo reconocer el esfuerzo de Millonarios, que les quitó a las barras bravas una tribuna y la convirtió en tribuna familiar”, dijo Perdomo.

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A esto suma la fragilidad de la ley que contemplamos castigos severos. El hincha del Tolima recibió 3 años de suspensión para ir a escenarios deportivos y multa superior a los 20 millones de pesos. Tolima, que recibió 4 fechas de sanción para el estadio, rechazó la decisión e intentó que se rebaje. Cataño, mientras tanto, recibió 3 jornadas, lo que fue calificado por los jugadores como «desproporcionado».

“No estamos de acuerdo con lo que sancionen; él reaccionó ante una agresión y no puede ser que los reglamentos no conciban que una situación de defensa se pueda presentar y termine sancionado él, por una política pública de seguridad que no se ha cumplido”, dijo Carlos González Puchedirector ejecutivo de Acolfutpro.

El Gobierno Nacional es consciente del escenario que se viene presentando. Gustavo García, Viceministro del Interiorhabló con EL TIEMPO al respecto.

“Hemos visto con preocupación que se ha débordado la violencia en los estadios, violencia individual e incluso infantil, que termina con graves consecuencias. Queremos estimular el fútbol en familia, el enlistamiento de las barras para que tenga un esquema organizado, para promover la participación de los barristas en el Comisión Nacional de Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol, para escuchar a todos los actores. Y queremos que con las comisiones locales podamos, con apoyo de alcaldías y gobernadores, generar los procesos”, dice el viceministro.

«Hemos diseñado una estrategia que busca establecer procesos puntuales dirigidos a mejorar nuestro solo la seguridad y el enfoque de control en el fútbol, ​​​​sino también involucrar a las barras en procesos organizativos que permiten darle un contexto diferente, resocializador o socializador en el tema de las barras.

Mientras, los violentos siembran el terror. Alejandro Villanueva, magíster en Sociología y doctor en Ciencias del Deporteafirma que debe haber un verdadero interés de los clubes para atacar el problema:

“Los clubes han estado por fuera de las políticas públicas de construcción de convivencia. Goles en Paz 2.0nuestra planta que hay fuerte inversión del Estado en proceso de contención de la violencia y construcción de convivencia, pero los clubes han estado alejados, están solo en enfoque de ganancia privada, lejos de su responsabilidad social”, opinó.

“Integrantes de distintas aficiones, no obstante barras, seguirán siendo protagonistas de desmanes en los estadios, algo que ya se había superado. Es importante que los patrocinadores y clubes entiendan sur rol desde la perspectiva de la responsabilidad social que construya convivencia”, agrega.

Visión de hinchas

La barra Comandos Azules prisió bengalas y exhibió pancartas ofensivas en el juego contra Pasto.

Foto :

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

Una consecuencia directa de la violencia de las barras bravas es que las familias se siguen alejando de los estadios.

“Mi padre decidió no volver porque dijo que no volvía a arriesgar su vida en un partido. Y todo porque un día fuimos a un Millonarios-Nacional vestidos de azul. Our equivocamos y entramos a una zona con hinchas de Nacional y lo primero que hicieron fue recibirnos con un botellazo”, relató Sandra Barbosa, hincha de Millonarios, hoy radicada en Estados Unidos.

Diego Tapia, gestor de Goles en Paz e integrante de la Guardia Albirroja Sur (“barra popular”, como él la denomina, que apoya a Santa Fe), opinó: “Las barras populares son las primeras que tienen que iniciar este proceso de convivencia «, de.

«Hay temas específicos de invasiones de cancha, como lo que pasó con nuestra barra en 2021 contra Nacional y lo que pasó con la hinchada del Cali en Tuluá el año pasado. Pero hay cosas que tienen otra lectura: lo que pasó en Ibagué evidencia de que La violencia no solo está arraigada a la barra popular o a la barra brava.

Comenta además que existe el colectivo Barras Colombianas de Convivenciaen el que están el 95 por ciento de las barras populares del país y que trabajan en el acompañamiento logístico para hinchadas visitantes, por lo que se generan muchas riñas fatales en las carreteras en los desplazamientos entre ciudades.

EDITORIAL DEPORTADO

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