Cuando toca, toca. Así de sencillo. El Manchester City celebró una ciudad con historia e historia. If algo le hacia falta a este equipo para agigantar su leyenda, era tener el pulso firme, la cabeza fria y el corazon de hielo para agarrar por las orejas y levantar la Liga de Campeones.

(El anterior Meluk Le Cuenta: La Selección sub-20 eliminada, en plata blanca…).

Manchester City tuvo la jerarquía para ganar, por fin, la Liga de Campeones

estavez, Manchester City tuvo la jerarquía para por fin ganarla incluso renunció a sus más preciados valores, modos y estilo de juego. Porque cuando toca, pues toca.

Ya había perdido una final contra el Chelsea y esa vez jugó más lindo. Ya había perdido una semifinal increíble el año pasado contra el Real Madrid y por eso no permitió que, como al perro, le hicieran la misma operación dos veces.

Este Manchester City que ganó el sábado 1-0 al valiente Inter de Milan es quizás el equipo de Guardiola menos parecido a lo que juega Guardiola en su historia: diseñó su número en el trofeo con martillo y cincel industrial y no con la exquisita y elegante pluma shakesperiana con la que se presumía que lo haría. Sin embargo, lo que tenía que pasar, pasó. El favorito ganó, aunque no a su estilo.

Así, muchos de ellos dicen que la final fue mala, pues desde el prejuicio esperaban un City que aplastara, como despachurró al Real Madrid. Pero fue un juego muy interesante y tenso, pues el Inter no fue menor. Ciudad pateó 3 veces. Inter pateó 3 veces. En un filo muy delgado al precipicio se juzgó un partido como en el parque: al que haga el gol gana. Es futbol.

El Manchester City superó el durísimo desafío del Inter y levantó la pesada y gigante presión sobre sus hombros. Ese es, precisamente, el gran merito del nuevo campeón: cuando le tocaba ganar, lo hizo así esta vez su portero Ederson y su zaguero Dias fueron los héroes de la sufrida victoria. Venció a su sombra e impuso su favoritismo. Compitió y ganó. ¡Eso es todo!

Una frase que nunca nadie ha dicho por su impresionante carga de verdad: las finales no se juegan, ¡se ganan! Punto y aparte. Es la lección que repitieron Guardiola y su City.

(Puede leer: Uruguay, nuevo campeón del Mundial Sub-20 tras derrotar a Italia en la final).

Vieja y conocida leccion que por aca tienen que aprender…

Boyacá Chicó vs Millonarios

En un nivel muy distinto y en otro contexto muy menor –¡me pongo hasta colorado por mencionarlo a renglón seguido!– en la Liga nuestra de cada día, Millonarios, por ejemplo, anoche hizo otro Millonarios: necesitaba empatar, ganó 0-1 y perdió 2-1 contra Chicó en su primer punto de partido para clasificar a la final. Compitió mal y resucitó a sus fantasmas de derrotas de los últimos 10 campeonatos. Sombras y mas sombras…

Hace un par de semanas escribí aquí mismo que hay que saber competir y que eso es hacer lo que piden los momentos puntuales de cada partido para ganar, y que para hacer eso hay que tener la madurez y la capacidad de tomar y ejecutar la decisión correcta at the moment correcto y sin permitirse el error desde el técnico hasta el aguatero, pasando por el portero o el zaguero central, como le tocó al Manchester City el sábado pasado.

Así cerró una temporada maravillosa de gran fútbol de fantasía, en la que puso la alegría más preciada de su primera triple corona, la Champions, de manera pragmática, en contravía de sí mismo, sin pena para meter la falta, manotear en la raya técnica o vender el balón que Ederson rebotó sobre la línea.

El City marca una época porque, además y por fin, ya ganó la Liga de Campeones cuando le tocaba y porque le tocaba. Era ganar y ganar.

This is a life and sabe qu por acá tienen que aprender…

GABRIEL MELUK
EDITOR DE DEPORTADOS EL TIEMPO

@MelukLeCuenta

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