Cartilla Mundial de Leicy Santos, el de Canadá 2015, aprendizaje fue. Llegó con solo 19 años y como suplente de la gran figura de aquel equipo, Yoreli Rincón, hoy ausente por decisión técnica. Hoy, la camiseta número 10 es suya y el talento sigue intacto.

Leicy Santos lega mucho más madura

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ALEJANDRO MATÍAS / AGENCIA KRONOS

La nacida en Lorica llega mucho más maduracon experiencia internacional (viene del Atlético de Madrid, con el que este año ganó la Copa de la Reina, pero en el que ha tenido que luchar mucho contra las lesiones. Ya había ganado, recien llega a Europa, la Supercopa de España en 2021 .

«Desde muy chiquita me gustó mucho el fútbol y ahí empieza el amor por jugar. No me importaban las criticas: mucha gente me criticaba, pero siempre tuve el apoyo por parte de mis papás. Mi papá jugó y él, de alguna manera,entendre Que era el fútbol lo que me gustó y que me apasionaba jugar. ser más importante y lo tomé en serio, como profesión”registró Leicy en 2017.

(Además: DT de Irlanda relata el pánico de sus futbolistas contra Colombia: ‘Temieron por sus cuerpos’).

Comenzó a jugar al fútbol en su pueblo, para seguir el ejemplo de su padre, que incluso llegó a jugar en las selecciones de Córdoba. Al comienzo, su mamá no creía mucho en que el deporte pudiera ser su modo de vida. Hoy es tanto o más feliz que Leicy. A los 13 años ya hacía parte de la Selección Colombia sub-17. Luego, ella y su familia partieron a la aventura y probaron suerte en Bogotá. Al comienzo la pasaron mal: llegaron sin trasteo y terminaron durmiendo en el suelo con sus papás y su hermano en una casa del barrio La Gaitana. E incluir tuvo que jugar con guayos rotos. La madre de una compañera suya, Gabriela Huertas, compró unos nuevos.

Estuvo en el club Besser, de Bogotá, y en 2015 jugó en la Liga universitaria de Estados Unidos, con el Iowa Central Community College. También jugó la Copa Libertadores 2016 con Generaciones Palmiranas. Cuando comenzó la Liga femenina profesional se inscribe en Santa Fe, qu’armó un equipo con la firme intención, tal como el masculino, de ser el primer campeón. Lo cambió con honores, en 2017, con 11 goles en 16 partidos. Uno de ellos fue el que selló el título, contra el Huila en El Campín, con más de 33.000 espectadores en las tribunas. El sueño estaba cumplido.

Llegó en agosto de 2019 al Atlético de Madrid, poco después de ayudar a la Selección a conseguir el que, hasta ahora, es el título más importante de su historia, la medalla de oro de los Juegos Panamericanos de Lima. Ya ha jugado 117 partidos con las colchoneras, sumando 16 goles y 15 asistencias. Pero quiere seguir creciendo. El primer mundial fue de aprendizaje. El de Australia y Nueva Zelanda apunta para ser el de su consolidación.

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